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En qué consiste el Viaje Interior

Es un movimiento interno, consciente, voluntario, experiencial, multidimensional y simbólico.

Aventuras íntimas, psicosentidas y místicoépicas.

Son viajes de autoconsciencia para el despertar,
procesos vivenciales, evolutivos y de transformación personal.

Viaje Interior con psicología del Despertar como adentrarte en tu propio bosque y alumbrar con tu luz interior. Psicóloga Eva Yera naturaleza esencial

Psicología del Despertar nos proporciona una gran visión, basada en un enfoque que conjuga Psicología, Espiritualidad y Naturaleza para la Interconexión interna y con la Vida.

 

Nuestras expediciones están basadas en una amplia visión de la psicología y un trabajo experiencial profundo que nos ayuda a sanar y evolucionar desde el punto de vista integral, es decir: físico, psicológico, emocional y espiritual, ya que todo está íntimamente relacionado.

Tu viaje comienza partiendo de donde tú estés ahora. Partimos de ahí.

Escuchamos, damos espacio, atención y contención a tu mente, a tu confusión, tu sintomatología, tus problemas o sufrimientos.  A partir de ahí, nos iniciamos en una aventura de profundización interior.

 

Es un viaje experiencial y multidimensional, pues nos habitamos y nos interconectamos por dentro entre las esferas de nuestro ser: corporal, sensorial, sentida, mental, social y espiritual. Distintas formas de la misma energía, que van desde las más densas, hasta las más sutiles, las invisibles y más allá…

Al interrogar los síntomas, nos adentramos a través de capas profundas e inexploradas de nuestro cuerpo psicosomático, la mente y el sentir, llevando consciencia, haciendo espacio, escuchando, sintiendo y dándonos calidez, especialmente a nuestras zonas oscuras y a las voces rechazadas o ignoradas, contraídas y replegadas en nuestro paisaje interior.

Atravesamos patrones psicoemocionales muy arraigados o primarios que nos han protegido en nuestro desarrollo vital, pero que se han convertido en constricciones y bloqueos para el despliegue y la realización de nuestro deseo y potencial evolutivo. ​

Ahí, en nuestras profundidades, encontramos dolor, sí.

Llevamos capas y capas de condicionamientos, biográficos, familiares, culturales, ancestrales y kármicos que nos contraen y nos aprisionan, repitiéndose, solidificándose y causándonos mucho sufrimiento.  Muchas veces nos resulta más dolorosos los patrones habituales que surgieron como defensa, que el dolor de una herida emocional, por muy intensa que esta fuera en el pasado.

En cualquier caso, al reconocer lo que hay, abrirnos a lo que surge, sentirlo, llevarlo al calor del corazón y darle un sentido, nos brinda la liberación, el espacio, la energía y la inteligencia para seguir viajando y gozando en este apasionante Viaje que es la Vida.  

 

Y es que ahí, en las honduras, a medida que atravesamos los umbrales y los portales que nos llevan hacia el origen, que recorremos territorios frondosos, ricos, oscuros y fértiles, donde se gesta la vida, donde encontramos también los tesoros más valiosos, los poderes inherentes y las potencialidades implícitas en nuestra travesía por esta existencia humana.

Cada vez nos movemos en formas más fluidas con la vida y con más posibilidad de relacionarnos con el mundo desde un corazón abierto y despierto, para nuestro propio bien y el de todos los seres sintientes.

Nos vamos nutriendo con curiosidad, benevolencia y apertura, que vamos cultivando internamente desde nuestro jardín interior, y que brotan hacia afuera a través de nuestras expresiones y vivencias.
 

Cíclicamente, como en la Naturaleza, vamos podando y sembrando procesos internos, soltando e integrando, en recorridos de descenso y ascenso, hacia dentro y hacia fuera, como un movimiento en espiral.
 

Nos balanceamos y nos vamos translocando cada vez más hacia el centro, y a su vez, expandiéndonos a través del vacío, de la energía, hacia el origen, profundizando en la oscuridad fértil, tocando la esencia, reconociéndonos y descansando en nuestra base existencial y experiencial.


Se siente como un movimiento orgánico. Como una gracia natural.

El back ground feeling o la sensación sentida de fondo, es de que se va expandiendo nuestra conciencia, nuestro amor, nuestro sentido de pertenencia y nuestro gozo de ser.

 


Todo esto se puede simbolizar como viajes del Alma. 


Viajamos para reconectarnos, reconocernos y celebrarnos

y para eso nos abrimos y honramos la Vida, la Naturaleza y la Tierra,

de forma consciente y sentida.


Es un viaje en espiral,

un retorno salvaje a nuestra auténtica naturaleza.

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