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  • evayera

La llamada de la Naturaleza: un retorno Salvaje

Un anhelo profundo: La Interconexión


Poseemos un deseo feroz de conexión, pero no a través de las redes sociales, con l@s otr@s, ni de encuentros vivenciales con amig@s y familiares, sino con nosotr@s mism@s, ahí dentro, y a todos los niveles: corporal, mental, emocional y espiritual. Tenemos como sociedad, una necesidad sentida y colectiva de reconectar, honrar y cuidar la Naturaleza, la Tierra y la Vida que nos sostiene.


Hemos desarrollado un sistema de “progreso” patriarcal y capitalista basado en la dominación-explotación-opresión que, simplificando mucho, podríamos decir que somete a la mujer, -y al débil, al diferente, al pobre, a las minorías, a los animales–, y que está desconectada de la naturaleza -tras haber mantenido con ella una relación básicamente de explotación. Actualmente tenemos tanto un masculino como un femenino dañado, tanto en hombres como en mujeres. Hay una gran herida en el inconsciente colectivo que actúa desde la sombra, en nuestra psique, y en lo social que se manifiesta en todos los ámbitos y en todas nuestras relaciones.

Existe una gran disociación, una herida personal y colectiva en torno a “lo femenino”, y por ende también a “lo masculino”, y a nuestra relación con la Naturaleza y nuestra esencialidad y pertenencia. Y todo esto tiene un correlato, una fuerte impronta en nuestra salud, en nuestro interior, en nuestra psique, en nuestro subconsciente y en nuestra memoria corporal y celular.

La gran herida de nuestra sociedad, la más primaria y primordial es la Gran Herida de Separación: separación de la Naturaleza, separación del principio femenino, disociación del cuerpo, del sentir. Separación del espíritu de la materia, de lo invisible, de lo Sagrado y del Misterio. Necesitamos reparar la Interconnexión, ese flujo inherente en nuestra Naturaleza que nos vincula y nos conecta con todo lo que nos rodea, para nuestra sanación y evolución tanto a nivel individual, como social y ecológico.


Mi trabajo incluye una relación explícita, amorosa, contemplativa y consciente con la Naturaleza que nos rodea, sí, pero mi propuesta se enfoca a que nos miremos hacia dentro, acercándonos, tocando, aceptando, rescatando y trabajando nuestra interioridad, especialmente aquellas partes primarias de nuestra psique que han sido exiliadas, maltratadas, silenciadas ahí dentro, en el fondo. Y es adentro- y abajo profundo- que encontramos también junto a nuestras heridas, nuestra belleza, la fuerza original y el poder que necesitamos no solo para sanar, sino para abrirnos y manifestar nuestro potencial natural en gozo y libertad.


Es en este contexto que te presento el proyecto “El viaje de Psykhe a través de la Rueda del Año: Una senda de retorno a tu auténtica naturaleza”, como una vía de entrada para realizar un trabajo personal, profundo y terapéutico.


La Rueda del Año: el tiempo orgánico, los ritmos de la Tierra.


“Entre mundos: Los Sabbats
Invierno, primavera, verano, otoño -nacimiento, crecimiento, decadencia, muerte- la Rueda gira, una y otra vez. Nacen ideas, se consuman proyectos, algunos planes resultan poco prácticos y mueren. Nos enamoramos, sufrimos las pérdidas, consumamos relaciones, damos luz, envejecemos, decaemos.
Los Sabbats son los ocho puntos en los que unimos los ciclos interiores y exteriores: los intersticios donde lo estacional, lo celestial, lo comunal, lo creativo y lo personal se encuentran. Cuando representamos cada drama en su época, nos transformamos. Somos renovados; renacemos incluso mientras decaemos y morimos. No estamos separados unos de otros, del amplio mundo que nos rodea; somos uno con la Diosa, con el Dios. Mientras el Cono de Poder se eleva, mientras las estaciones cambian, nosotros despertamos el poder que proviene del interior, el poder de sanar, el poder para cambiar la sociedad, el poder para renovar la Tierra.” Starhawk

Conocemos las cuatro estaciones y las fechas en las que empiezan y terminan, los solsticios y los equinoccios, pero no prestamos mucha atención a las energías propias de cada estación.

Cambiar la manera de experimentar el calendario anual, celebrando su cosmología cíclica, y sus arquetipos pre-patriarcales, es una buena forma de restaurar nuestra vinculación con el tiempo orgánico y nuestra naturaleza cíclica.

Las enseñanzas de la Rueda, heredadas del calendario de la Europa antigua, recopilan las tradiciones que nuestros ancestros nos legaron y preservan la sabiduría que obtuvieron al vivir en sincronía con sus procesos y sus ritmos.



La Rueda se compone de dos ciclos: el mensual, guiado por la Luna, y el anual, que refleja la danza entre la Tierra y el Sol. En su recorrido se alternan las estaciones, mientras los cuerpos celestes viajan en el espacio exterior y el milagro de la Vida se sustenta enraizado en el oscuro mundo subterráneo.


La Rueda del Año se divide en dos mitades, el Reino de la Noche y el Reino del Día. La alternancia de estas dos polaridades fundamentales, con sus crecimientos y decrecimientos, sustenta y mueve la energía de la Vida y hace ciclar el tiempo anual.


En esta Rueda se celebran ocho festividades a lo largo del año, usualmente llamados “Sabbats”. Antiguamente, los Sabbats eran fechas sagradas ligadas a la siembra y cosecha de los campos y nos indican el paso de las estaciones, el crecimiento, la decadencia y el reposo de la naturaleza. Cuatro de estas celebraciones están determinados por los solsticios y equinoccios -los comienzos astronómicos de las estaciones. Los otros cuatro caen aproximadamente a medio camino entre los primeros, a mitad de las estaciones, siendo intertrimestrales, coincidiendo también con la llamada cruz fija en astrología.


Los orígenes de estas celebraciones se asocian a antiguos festivales germánicos o gaélicos y han sido recuperadas principalmente por grupos neopaganos anglosajones. Pero es reconfortante saber que también existen investigaciones y celebraciones actuales

vinculadas a estas festividades muy antiguas en la tradición de la península Ibérica. Para saber más a este respecto recomiendo el trabajo de Mariana García Legar (Doña Loba) y su libro “La Rueda de Izpania: Fiestas de la Tierra y espiritualidad matrística en la Península Ibérica”.


Y aunque algunas interpretaciones o celebraciones puedan variar ligeramente en las distintas tradiciones, el caso es que estos Sabbats marcan potentes acontecimientos astronómicos y energéticos que pueden vincular nuestro crecimiento personal y camino espiritual, a las manifestaciones estacionales de la Naturaleza, a sus enseñanzas internas y a los misterios de las divinidades atribuidos a los días de celebración.


La invitación es a conectar y celebrar íntimamente esta ciclicidad, y abrir estas puertas que nos permiten sintonizarnos con nuestro hogar y con nuestra naturaleza, la interna y la externa, a través del proyecto "El viaje de Psykhe a través de la Rueda del Año: Una Senda de retorno a nuestra auténtica naturaleza"


Un retorno salvaje a casa.

Así como es arriba, es abajo. Así como es adentro, es afuera.



Tu viaje de Psykhe, de tu alma, te lleva a casa, a las formas vivas de la naturaleza en el exterior, y a tu Naturaleza Esencial, a tu Ser Profundo, en el interior. Donde busques lo uno, encontrarás lo otro.


Esta es nuestra casa, la externa, la Tierra. Nuestra forma humana emana y evoluciona de la materia elemental que constituye todos los seres vivos. Física y energéticamente estamos intrínsecamente vinculados a las estaciones y las condiciones de la Naturaleza.


Respira hondo y déjate llevar por tus instintos de criatura salvaje, la parte de ti que siente que el compromiso con la naturaleza te sostiene y te configura profundamente.

Y es también nuestra casa dentro, interna. Ahí encuentras tu verdad, tu belleza y tus dones, así como tu valor, tu dignidad y tu autenticidad innatas e indiscutibles.


Respira hondo y acomódate en tu Ser Profundo, la parte que contiene tu chispa de creación y el lugar y propósito en el gran tejido de la Vida.


Nuestro hogar en esta Tierra y nuestro hogar dentro en nuestro Yo Profundo son reflejos entrelazados de nuestra auténtica humanidad. Somos seres magníficos, tejidos de luz y materia, una fuerza vital universal encarnada en una forma humana.


En nuestra sociedad moderna, con su actitud homocéntrica hacia la Naturaleza y su desconexión interna, hemos abandonado nuestras raíces de esta manifestación primigenia, natural y vital de nuestro hogar, el de dentro y el de fuera. Mientras que hay una parte de nosotr@s que anhela una existencia auténtica, viviendo de dentro hacia fuera, desde nuestro Ser Profundo, los condicionamientos sociales nos arrastran hacia la prisa, la homogeneidad y la conformidad, en lugar de hacia el descubrimiento y la expresión de nuestra naturaleza profunda y nuestros dones individuales y diversos.


Cada vez son más las personas que sienten un anhelo profundo de reconectar con el deseo evolutivo personal, humanitario y ecológico, con el deseo del corazón de la Madre Tierra. Y para ello, podemos dotarnos de visiones creativas inspiradas en nuestra Naturaleza que promuevan nuestra evolución y que den respuesta a nuestra necesidad anestesiada de Pertenencia.

Tu viaje del Alma te llama, tu Psykhe te pide dar un paso más allá de lo conocido, de lo habitual, de lo superficial, a profundizar en busca de tu verdad, de tu sentir interior, de tu sentido de Ser y de tu más genuino Yo.


Respira hondo y saluda a tu propia hambre sagrada, la parte de ti que entiende y resuena con estas palabras.


Si es así, te invito a transitar juntas con esta conciencia la Rueda del Año 2023 y a encontrarnos en los PSYKHELARRES, celebraciones entorno a los ocho Portales y sus estaciones, con sus energías y maestrías de Oscuridad, Muerte, Luz y Vida, para interconectar, celebrar y sanar nuestra Naturaleza Fundamental.



Sanando tú, sanamos todas. Sanando nosotras, sanamos la Tierra.


Necesitamos interconectarnos, recordar quiénes somos y ocupar nuestro lugar.






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